a

Calbo Alemany, Alejandro.
Castellá Escrivá, Fabián
.
Cervera Morató, Bernardino.
Cervera Raga, Lorenzo.
Colechá Martí, Fr. Ricardo.
Company Alfonso, Maseo.

P. Alejandro Calbo Alemany

R 090

Nació en Beniarrés (Alicante) el 17 de octubre de 1874. Hizo su Profesión Simple el 9 de septiembre de 1891.

aDe carácter dinámico e inteligente pasó la mayor parte de su vida en perfeccionar los proyectos de su fertilísima imaginación de inventor. Entre los inventos variados destacan una "llave inglesa", premiada con una medalla de plata en la Exposición Internacional de Bruselas de 1958; una olla autoregulada, diversos modelos de interruptores; unas "zapatillas" "termo-lumínicas", y también ha dejado unos planos de helicóptero, anterior al de La Cierva.

Fue Superior de algunas Residencias (Agres, Chelva). Destacó como elocuente orador. Últimamente se encontraba en Cocentaina (Alicante) donde le dio un ataque arteriosclerosis, que poco a poco fue paralizando su vigorosa naturaleza. A los tres días de administrarle los Santos Sacramentos, que había pedido con insistencia, entregó su espíritu al Señor. Su entierro fue concurrido, presidiéndolo el M.R.P. Provincial Fr. Pacífico Sendra.- A las 6 de la tarde se celebró la misa de "corpore insepulto" y a continuación se efectuó la conducción del cadáver. Los restos descansan en el Cementerio de Cocentaina.

Tenía 86 años de edad, 70 de vida religiosa y 62 de sacerdocio.

Datos familiares

Fecha de nacimiento: 17 de Octubre de 1874 en la Calle Cueva Santa n° 22 de Beniarrés (Alicante).
Padres: Vicente Calbo Oltra (Beniarrés). Josefa Alemany Bondía (Benirrama).
Abuelos paternos: José Calbo y Joaquina Oltra (Beniarrés).
Abuelos maternos: Pascual Alemany (Benirrama) y Narcisa Bondía (Pego).
Bautismo: Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol de Beniarrés por el cura párroco Don José Berenguer.
Padrinos: José Sellés y Vicenta Moncho.
Testigos: Pedro Bonell y Joaquín Guerola.
Juez: Don Juan Fagoaga.
Secretario: Don Blas Cloquell.
Testigos: Enrique Bonell y Pedro Bonell.

Biografía.

Pequeño de estatura y complexión endeble mostraba un corazón grande y acogedor, demostrando en cada momento ser hijo del Poverello de Asís. Su inteligencia preclara y extraordinaria sabiduría jamás le llevaron al engrandecimiento, endiosándose en sí mismo.

Quien esto escribe le recuerda por la década de los años 40', cuando venía esporádicamente a Beniarrés. Al conocer la noticia de su llegada, al día siguiente celebraba Misa y acudíamos a ayudársela a la Iglesia Parroquial. Concluida ésta, le rodeábamos con ilusión y escuchábamos con gozo sus siempre amenas anécdotas.

Sus palabras, expresadas con sencillez y llenas de comprensión eran esperadas, causando captación de simpatías y conquista de corazones retraídos y alejados de Dios. Por donde iba aparecía la alegría y con toda persona que alternaba, le contagiaba de su buen humor.

Estudios

Después de estudiar Latín y Humanidades, ingresó en el noviciado de Santo Espíritu del Monte (Valencia). Aquí es donde cambió su nombre de pila (Vicente Bruno) por el de Fray Alejandro. La Toma de Hábito se efectuó el día 8 de Septiembre de 1890.

Fue buen orador sagrado. En el año 1915 visitó el Rvdmo Padre General Fray Serafin Cimino la provincia de Valencia. En Onteniente se celebró un acto literario en su honor. Una de las más brillantes intervenciones fue la del Padre Alejandro. La prensa se hizo eco de su intervención.

Predicó en Madrid y capitales de España, pero pronto, dejó los púlpitos para dedicarse al estudio y al retiro. Sus últimos años de vida activa los vivió en el colegio La Concepción de Onteniente. Allí trabajó como profesor de ciencias y de Prefecto de Estudios.

Convento - Santuario de Agres

Cuantas proezas y aventuras realizó en este viejo y destartalado convento. Construido desde remotos años, al pie de un monte y lejos del núcleo urbano, más bien semejaba un viejo caserón que no un modesto cenobio religioso. Su destino a este convento fue con el cargo de Guardián, que ocupó durante seis años.

Trabajó para mejorar el acceso al pueblo de Agres. El camino que unía el convento con el pueblo era angosto y abrupto. Necesitaba una reforma, que no tardó en ser una realidad, con la ayuda del alcalde y del cura.

Por el contorno del convento y a muy poca distancia hay un barranco que arrastra un pequeño caudal de agua sin rumbo y no estaba aprovechado. El Padre Alejandro creó una canalización, depósitos y fuentes. Logró un suministro de agua para todo el convento.

P. Alejandro Calbo

La devoción del Padre Alejandro a la Virgen María siempre fue muy grande, y ahora lo va a demostrar con la restauración de la Iglesia y el Camarín de la Virgen, erigido años atrás ante las apariciones dispensadas a un pastor. El pueblo agradece estas obras y corresponde a las llamadas del humilde franciscano.

Hay romerías anuales a las que acude gente de los pueblos colindantes. Ante la necesidad de acomodar a la gente, hizo que se construyeran bancos y mesas de piedra para poder descansar y comer durante la romería.

El convento también fue restaurado. Se amplió con más celdas, dando lugar al incremento de la comunidad, que poco tardó en conseguirse. Levantó un nuevo y extenso pabellón debido a las múltiples y reiteradas peticiones del pueblo de Agres.

Creó un colegio pára la docencia de niños de 6 a 14 años para los niños de Agres y de los de los pueblos colindantes. Para tal fin, creó una hospedería, con comedor y cocineros, para los niños forasteros cuyos padres carecieran de medios de locomoción.

Su principal afición era la música. Y creó un coro conventual infantil dirigido por él mismo. Acogió tanto a niños internos como externos, aunque quizá más a los internos, ante la incomodidad de los externos del desplazamiento hasta el convento. A su vez, también fue capaz de crear una Escolanía con un nutrido grupo de niños.

P. Alejandro CalboA pesar del ritmo tan ajetreado que lleva, aun dispone de tiempo para conseguir el cauce de sus inventos. A este convento de Agres le cabe el honor de realizar el invento de la llave mecánica "SERPENS", premiada con Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Barcelona en 1929. Fue patentada en España, Alemania, Francia, Holanda, Bélgica, Inglaterra, Italia, Suiza y Estados Unidos.

Cullera

Tras estar en Agres, en 1930 fue destinado al Convento del Castillo, también como Guardián. Moraban pocos religiosos allí y la gente del pueblo subía de tarde en tarde al aislado convento.

Allí amplió sus estudios. Efectuó experimentos y los puso en práctica hasta conseguir los resultados deseados.

República

Estuvo en Cullera hasta Mayo del año 1931 debido al advenimiento de la II República y la invasión del convento, expulsando a todos los religiosos de allí. Fueron a Valencia en busca del Ministro Provincial para referirle lo ocurrido. Sin destino concreto n¡rumbo fíjo, ejercerán el Ministerio Provincial en la periferia de Valencia donde haya necesidad de ello por espacio de cinco años. Cuando estalló la Guerra Civil en Española y se decretó la persecución de la Iglesia, tuvieron que huir de la barbarie.

Tiempo de guerra

El Padre Alejandro se fue a Beniarrés, donde fue protegido durante toda la contienda. El mismo alcalde del pueblo, máxima autoridad en aquella época, le facilitó las cosas para que permaneciera en su casa natal.

Cuando el Padre Alejandro se percató que le seguían la pista, consultó con el alcalde y se trasladó para esconderse en casa de unos familiares. Estos, al ser católicos practicantes, temían ser arrestados, pero lo admitieron y lo ampararon.

Allí siguió con sus creaciones. Y montó un gabinete de estudio encaminado a la elaboración de un autogiro distinto del de Juan de la Cierva. En su cautiverio familiar, trabajaba y estudiaba cada día para retocar sus trabajos.

Al mismo tiempo inventó una olla autorregulada, así como diversos modelos de interruptores.

Estando en estos menesteres, una mañana de principios de 1937, su familia le anunció que unos individuos de mala calaña querían verle. Él, con malos presagios y amablemente, salió a recibirles.

Intentaron acorralarlo para apresarle, pero reforzando su estado de ánimo, cordialmente habló con ellos. Les invitó a que se sentasen tranquilamente. Dialogó con ellos sin exasperarse, con aplomo y delicadeza y haciendo que se divirtieran con alguna historia graciosa. Mientras tanto, el alcalde fue avisado de la situación y acudió rápidamente a hacerles la visita. Tras las correspondientes presentaciones, entablaron conversación y se hicieron amigos. A medio día estaban todos juntos comiendo en la misma casa.

Los forasteros, venidos con ánimo de llevárselo arrestado y asesinarle, se olvidaron de su cometido y se interesaron por sus inventos tras ver la medalla de oro que ganó en Barcelona. Al despedirse de todos ellos le dijeron al alcalde que le protegiera y cuidara, y que s¡alguien venía a llevárselo que no lo permitiera y que les avisara. Estos señores eran los jerarcas rojos de la Huerta de Gandía, y su cabecilla, el apodado "Gallina".

A partir de ese día llegó la paz a Beniarrés. El catolicismo se movía en la clandestinidad. Los religiosos de ambos sexos, refugiados en distintas casas del pueblo y que alcanzaban la cincuentena, con sigilo iban saliendo de sus escondites. Como fueron prudentes nadie les molestó. Los sacerdotes, en lugares recónditos y extremadamente vigilados, pudieron celebrar la santa Misa.

En Mayo de 1937 renunció como alcalde el Señor Crespo, pero el Padre Alejandro, recomendado por el Comité Local, continuó como portavoz de los religiosos hasta el final de la Guerra Civil. Al finalizar con la victoria de los Nacionales, hubo revanchas que produjeron detenciones, confinaciones y ejecuciones. Cas¡todos los miembros del Comité Rojo de Beniarrés fueron encarcelados en Alcoy y Alicante.

El Padre Alejandro, agradecido y siempre dispuesto a hacer el bien, actuó con tesón, logrando que sus paisanos fueran liberados y exonerados de toda culpa. Al ser su fama conocida por todo el país, por sus frecuentes visitas a despachos oficiales y ministeriales entre Alicante y Madrid, le permitió conseguir la libertad de sus vecinos. No pudo lograr la rápida y total libertad para aquellos que se destacaron en sus actos contra los Nacionales, pero sí consiguió, al ser juzgados, que el fallo de la sentencia no fuera para ninguno la pena de muerte.

Posguerra

Debido a la precaria salud y a los trastornos sufridos durante la contienda, tuvo que solicitar licencia del Superior Provincial para permanecer en Beniarrés durante la Posguerra hasta recuperarse totalmente de su salud, la cual fue concedida.

Enterados en el Arzobispado de su estancia en Beniarrés y ante la falta de curas en la zona, se le propone y acepta ser el párroco de Alcacer de Planes y Gayanes. Todos los Domingos por la mañana, montado en un coche y acompañado por algún sobrino o por uno de los hijos del ex-alcalde Crespo, se desplazaba a los citados pueblos para celebrar la Misa.

Chelva

Restablecido de su salud y puesto en manos de la P. Provincial, fue destinado al Convento de Chelva, donde permaneció durante 12 años. ¡Qué regocijo más entrañable se introdujo por todo su ser! Deseaba un santo retiro como aquel. No había quien le molestara en sus muchas horas dedicadas al estudio y la creación.

El convento no disponía de luz eléctria y él puso en marcha una turbina que se mueve por un salto de agua del río que por allí pasa.

P. Alejandro Calbo

En Chelva con Juan de la Cierva, intentor del autogiro

Al morir tenía medio terminado el invento que le hubiera proporcionado dinero y mucha más fama; las sandalias luminosas, que se basaban en la energía desarrolla toda persona cuando anda. Puede producir electricidad como una bici, que al correr enciende un faro. Su viva ilusión se encendía cuando hablaba de este proyecto, medio convertido en una realidad. No pudo lograr acabar su invento.

Cullera de nuevo

De Chelva fue destinado a su añorado convento de Cullera, donde continuó con su labor inventiva, pero con los ánimos más decaídos por la edad, ya que no le permitía la actividad de antaño. Con lentitud estudió e intentó realizar nuevas creaciones. Su salud se resentía.

Aun inicia el invento del cayado termoeléctrico, que se queda a medio hacer por sobrevenirle una enfermedad que le acompañará hasta la muerte. Los superiores observaron que la salud del Padre Alejandro empeoraba.

Cocentaina

Decidieron trasladarle al convento más cercano a su pueblo natal, el de Cocentaina. Desde allí subía a la azotea y, con unos prismáticos podía ver, a unos trece kilómetros, el pueblo que le vio nacer. Al divisar la Ermita de Beniarrés sobre un altozano, recordaba las catorce capilla de la Vía Crucis, que él mismo tuvo el honor de bendecir el 8 de Diciembre de 1944. Ante tal recuerdo, los ojos se le anegaban de lágrimas, y sus labios, con todo su fervor, pronunciaban un credo en loor del Santo Cristo del Amparo de los Afligidos.

Igualmente, al mirar en la parte inferior de Beniarrés, dirigía la mirada con interés hacia la Iglesia Parroquial, donde fue bautizado bajo la mirada de la imagen de su patrona, la Virgen de la Cueva Santa, a quien siempre le tuvo especial devoción, y ahora, con redoblado fervor, le rezaba un Salve enviándole su último beso.

No permaneció muchos días en Cocentaina, los justos para prepararse bien y recibir una Santa Muerte. Tres días antes de su muerte recibió los Santos Sacramentos que pedía con insistencia.

Murió el día 30 de agosto de 1961. Su entierro se celebró al día siguiente de morir y presidido por el Padre Provincial Fray Pacífico Sendra. A las seis de la tarde se ofició la Misa de "corpore in sepulcro" y a continuación se efectuó la conducción del féretro al cementerio municipal de Cocentaina.

Contaba a la sazón 86 años de edad: 71 de religión y 61 de presbítero.

Fr. Bernardino Cervera Morató
1889-1987

R 275. nec-355

El P. Bernardino Cervera descansó en la Paz del Señor el día 30 de junio de 1987 a los 97 años de edad.

P.Bernardino Cervera—¿Qué quieres, Hno. Bernardino?
— Escribe, hermano, y pregónalo. Amor de Dios.

Con estas sencillas palabras, pronunciadas con la sonrisa en los labios, en el dolor y con la llegada de la hermana muerte, nuestro querido P. Bernardino iba callando su existencia para encontrarse definitivamente con el rostro del amor de Dios.

Despacio y sin prisas, lleno de paz y de ternura, de optimismo y de confianza, nos dijo ¡adiós! Al P. Bernardino se le ha caracterizado como hombre ilusionado e inquieto. La alegría la compaginó con la pobreza, el sentido del humor con el amor a la vida y a la fraternidad. Hombre sensible a la belleza y al arte, pero sobre todo su apreciada vida de intimidad con Dios.

En su mesilla de noche nos encontramos una pequeña agenda con estos datos, anotados por él mismo, de su puño y letra:

“Nací en Chiva, el 2 de septiembre de 1889. Ingresé en el Seminario Franciscano de Benisa, en octubre de 1902; hice el Noviciado en Santo Espíritu, en 1904, y profesé en Septiembre de 1905. Me ordené sacerdote el 20 de diciembre de 1913. He vivido en las Fraternidades de Pego (1905-1906), Onteniente (1906-1909), Cocentaina (1909-1910), Onteniente (1910-1913), Benisa —donde estuve enfermo— (1913-1914), de nuevo Onteniente (1914-1947), y llegué a Santo Espíritu en 1947; aquí desempeñé los oficios de Guardián (1947-1955), (1961-1964), Definidor y Maestro de novicios (1955-1961)”. Y, en estos últimos años, se dedicó con entusiasmo y cuidado a enseñar, cuantas veces hiciese falta, el museo, que lleva su nombre.

El P. Bernardino ha sido un verdadero hermano menor. En septiembre de 1986 sufrió una caída, rompiéndose la cadera. Desde entonces ha permanecido en la cama y en la silla de ruedas; pero su sonrisa jamás se apagó, las palabras amables no faltaron, la capacidad de amar a cada uno no cesó, la plegaria y la canción no callaron. Toda su vida ha estado llena de graciosas anécdotas y florecillas, pero sobre todo esta última etapa de su vida.

¡Gracias, Bernardino, por tus experimentadas lecciones sobre la vida, Dios, fraternidad, Francisco, ancianidad, enfermedad! Tu recuerdo permanecerá por mucho tiempo entre nosotros y será un estímulo para nuestro vivir fraterno.

Y a ti, Padre del Cielo, también gracias por el tiempo que hemos vivido con el P. Bernardino, y te pedimos lo acojas en tu Reino de amor y de Paz. Amén.

Fr. José Luis Coll, O.F.M.

P. Lorenzo Cervera Raga 
1902-1974

R 409

El día 15 de abril de 1974 falleció en el Hospital provincial de Valencia, a consecuencia de una embolia cerebral, el P. Lorenzo Cervera.

Su entierro constituyó una demostración de amor fraterno por parte de sus hermanos en religión. Levantado el cadáver el día siguiente por el P. Bernardo Llopis, Vicario de nuestro Convento de San Lorenzo, fue conducido a la Capilla del cementerio Municipal, donde 28 religiosos, presididos por el Vicario Provincial P. Benjamín Agulló, concelebraron la misa de corpore insepulto. La oración fúnebre estuvo a cargo del P. Bernardo, que puso en ella todo el peso de emoción del momento. A continuación conducido el cadáver a nuestro panteón en presencia de 33 religiosos, varias religiosas franciscanas y los familiares, recibió allí honrosa sepultura.

Nacido en Torrente el 8 de septiembre de 1902, formó en sus años juveniles parte de los músicos del "Patriarca" como "fagote".

Allí le tocó la gracia, inspirándole ingresar en la Orden Franciscana. En Santo Espíritu del Monte tomó el hábito el 25 de agosto de 1919 y profesó el 29 del mismo mes del año siguiente.

De allí pasó a Onteniente a estudiar filosofía. Fue aquí, donde recién ordenado, entré en contacto con él como 2º Maestro de coristas.

Un año después, y a consecuencia de la quema de conventos, le acompañé, formando parte de un grupo de Coristas, a Alemania, a fin de que continuaran allí su formación.

Estudió un año de filosofía en Sigmaringen y tres de teología en Fulda, donde emitió los votos solemnes el 4 de octubre de 1933 y recibió la ordenación sacerdotal el 28 de abril de 1935.

De regreso a España, le sobrecogió en Onteniente la cruenta guerra civil. Hubo de escapar a toda prisa como todos los demás religiosos. Pero no logró eludir la vigilancia de los rojos, que le sometieron a muchas vejaciones.

Llamado a filas en el último año de la contienda, prestó servicios de retaguardia en Alcudia de Crespíns.

Pasados los días de la revolución, desarrolló sus actividades sacerdotales tanto en colegios como en ministerios pastorales.

Estos últimos le atraían principalmente. Ejerció el cargo de párroco y tomó parte en numerosas misiones populares, destacando entre ellas la de Buenos Aires de 1960.

Por su personal ingenio atraía particularmente a los niños, hasta quienes hacía llegar el mensaje evangélico a través de medios apropiados a la idiosincrasia de los pequeños.

A consecuencia, quizá, de la guerra civil, su sistema nervioso sufrió un golpe duro, que fue acentuándose poco a poco, hasta obligarle a renunciar a la actividad apostólica, que tanto le atraía. Pasó varios años en las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Cocentaina como capellán y como uno de los protegidos por la caridad de las Hermanas.

Últimamente, acentuada su enfermedad, fueron apagándose sus fuerzas y aumentándose su sufrimiento, hasta que entregó su alma al Señor. Una vida muy probada por el Señor.


Fr. Joaquín Sanchis, ofm.

Artículos en Acción Antoniana

Para qué sirven nuestros ojos. Fr. Lorenzo Cervera, ofm. Nº 368

Fr. Fabián Castellá Escrivá
1907-1936

R 362

Presbítero. Nacido en Alquería de la Condesa el 8 de febrero de 1907. Profesó simple el 8 de septiembre de 1923. Sintiendo la vocación misionera marchó, aún corista, a Roma, donde terminó sus estudios, fue ordenado presbítero el 19 de abril de 1030, y estudió lenguas orientales. Prestando sus servicios al frente de una de las parroquias de Tai-yuan-fú cayó víctima de las fiebres tifoideas. Murió a los 29 años de edad, 13 de vida religiosa y 5 de sacerdocio y vida misionera. El día 4 de mayo de 1936

Artículos publicados en Acción Antoniana

Nuestro viaje Roma - Yen-an-fú (China). Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº 135
Nuestro viaje Roma - Yen-an-fú (China). Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº 136
Nuestro viaje Roma - Yen-an-fú (China). Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº 138
Nuestro viaje Roma - Yen-an-fú (China). Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº139
Nuestro viaje Roma - Yen-an-fú (China). Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº 140
Nuestro viaje Roma - Yen-an-fú (China). Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº 141
Nuestro viaje Roma - Yen-an-fú (China). Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº 142
Nuestro viaje Roma - Yen-an-fú (China). Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº 143
Nuestro destino en China. Ecos de las misiones. Fr. Fabián Castellá. Nº 151
Influencia del catolicismo en la civilización y bienestar del pueblo. Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº 169
Episodios de la vida misionera. China. Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº 170
De China. Episodios de la vida misionera. Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº 171
De China. Episodios de la vida misionera. Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº 172
El comunismo en la provincia de Shensi(China). Fr. Fabián Castellá, ofm. Nº 177

Fr. Ricardo Colechá Martí
-1927

R 218

Con la muerte tranquila de los santos ha descansado en el Señor, el día 31 del pasado Octubre, en nuestro convento-colegio de Onteniente, el hermano lego Fr. Ricardo Colechá, contando al morir 57 años.

Nacido en Sueca, vistió el hábito de nuestra Seráfica Orden el 14 de Septiembre de 1899, 9 profesó el 16 del mismo mes del siguiente año. El 4 de Octubre de 1903 hizo sus votos solemnes.

Religioso humilde y sacrificado, le ocupó frecuentemente la obediencia en el penoso oficio de enfermero, sirviendo a los enfermos con abnegación y solicitud inolvidables, y en el de albañil, trabajando en varias obras de algunos de los conventos de la Provincia.

Minado su mortificado cuerpo por la diabetes, se fue a Onteniente para recobrar la salud perdida, tomando las saludables aguas de aquel balneario. Llegó a encontrar notable mejoría y recobrar perdidas fuerzas; pero cuando menos se creía el desenlace final que su enfermedad ha tenido, le sobrevino la muerte.

Fr. Maseo Company Alfonso
1866-1936

065  nec-163

Fray MaseoHijo de Moncada. Entendido. Fray Maseo se inicia como religioso franciscano, en el Convento de Santo Espíritu del Monte, donde realiza las pruebas del noviciado, el año 1888-89, cuando se cumplían los diez años de la restauración provincial. Allí mismo diseña y dirige la dignísima construcción de la ermita del huerto, llamada de los novicios, dedicada a la Virgen, “ejemplar gótico florido de buen gusto que dirigió con seguridad y acierto”.

Maestro de obras que además de preparar y trazar los planos trabajó en la fábrica de varios de nuestros conventos y en otros edificios públicos y privados. Fray Maseo es un arquitecto especializado en obras de destino conventual y religioso, al punto que declinó obras de otro cariz que no respondían a su vocación de dignificar el culto o la vida conventual.

Pertenecía a la Comunidad de Carcagente. Murió en su pueblo natal, durante la dominación roja, en casa de sus familiares a los 70 años de edad y 48 de profesión religiosa.

Trazar un índice de todas su obras, según la evolución de sus realizaciones, cada vez más ligeras y depuradas, desde un propósito religiosos de interpretar las aspiraciones espirituales más delicadas de la devoción para con el diálogo íntimo con Dios, es una tarea que requiere meticulosidad y un estudio técnico muy singular. Bástenos con enumerar algunas de sus obras, en un momento en que la Provincia franciscana de Valencia, de vuelta del exilio exclautrador, hubo de reconstruir iglesias, conventos y colegios.

Los padres Benjamín Agulló y Eloy de Prado publicaron el año 2002 un librito titulado Fray Maseo Comany Alfonso, arquitecto con motivo de la celebración del primer centenario de la iglesia parroquial de la Purísima Xiqueta de Benisa. En él se señalan como obras de Fr. Maseo:

La ermita del huerto de Santo Espíritu que se inauguró  en el 1899.
La iglesia del colegio de Onteniente, terminada el 4 oct 1893
La iglesia del convento-parroquia de Pego, inaugurada el 6 abr 1901.
La iglesia parroquial de san Pedro Apóstol de Beniarrés (Alicante), terminada en 1897
La iglesia conventual de Segorbe, inaugurada el 2 ags 1900
La capilla de san Antonio en la iglesia de San Lorenzo de Valencia.
Las ermitas de Morera y El Pla de Onteniente.
Cúpula de la iglesia de la Asunción de Carcagente, 1911
Iglesia del Asilo de Beniganim, terminada el 24 oct 1912
Capilla de la Purísima en la iglesia de San Francisco de Liria, 1912
Convento e iglesia de las clarisas de Canals.
Iglesia del convento de Chelva, terminada el 1 jul 1916
Colegio seráfico de Benisa, inaugurado el 2 feb 1916
Convento del santuario de nuestra Señora del Castillo de Cullera, 1926
Parroquia de san Pedro Apóstol de Benisa, 1929
Obras en el colegio de Carcagente , 1923
Capilla de la hospedería de Santo Espíritu
Capilla y colegio de los salesianos de Villena (Alicante)
Fachada del convento franciscano de Teruel

La capilla de la Virgen de los Desamparados en el huerto del convento de Santo Espíritu es como sus credenciales que le abren el camino para colaborar y dar nuevo impulso a las obras del convento de Onteniente, ya en construcción, que consigue modificar para mejorar su hechura. Se hace cargo entonces de edificar el nuevo convento de Pego e inmediatamente el de Segorbe. La fama de su competencia se extiende por toda la provincia, de modo que solicitan sus servicios religiosos de otros institutos y párrocos diocesanos.

Capilla del Huerto de Santo Espíritu

Capilla del Huerto.

En su producción arquitectónica se advierte su preferencia por el estilo gótico, como el más apropiado para la expresión piadosa del culto, frente a otros órdenes que carecen de significación por sí mismos. En su evolución, se nota una evidente propensión a dotar a la estructura de sus obras de una mayor austeridad que sugiera la levedad del vuelo de la oración y la mente a Dios. Beniganim (el asilo), Barcelona (ábside de San Antonio), como exponente de la depuración que va imprimiendo al gótico , Villena (colegio y capilla de los salesianos), Altea (capilla de San Justo), el Grao de Valencia (colegio y capilla de las Hermanas Terciarias y parroquias como las de Beniarrés, Alquería de la Condesa, Benialí, y conventos franciscanos como los de Lérida y Teruel, son algunos los edificios donde ha dejado la impronta de su buen hacer.

Teruel debe la construcción del actual Convento de San Francisco, erróneamente atribuido a D. Antonio Munguió, arquitecto oficial del Ayuntamiento de Teruel. De que él fuera quien dirige las obras de demolición del antiguo y ruinoso convento para dejar en condiciones de nueva edificación el solar resultante, no se sigue que fuera él quien dirigiera las obras del actual convento, como se ha sugerido.

En el Convento de San Francisco de Teruel procuró armonizar el estilo gótico de la iglesia adjunta con la seriedad austera del ladrillo de que se surte el arte mudéjar representativo de la localidad. Es un edificio neogótico, próximo al arte modernista del momento. En su interior las estancias y habitaciones de los religiosos reproducen el plano común de todos los conventos franciscanos: un claustro interior al que dan las dichas estancias. En el ángulo izquierdo, una amplia escalera que da al claustro superior, y en el ángulo opuesto, otra más humilde que comunica dicho claustro con la sacristía y la iglesia. En la planta baja quedan situados cocina y refectorio, de una lado y recibidores, en la parte anterior. En el claustro superior, las habitaciones de los religiosos.

Las obras no estuvieron exentas de alguna incidencia. En ausencia del fraile arquitecto, uno de los arcos de las bóvedas del claustro inferior, por la inexperiencia de los albañiles en tan delicado quehacer, se viene abajo. Hubo que rehacer la obra y reforzar  algún que otro arco, lo que explica la desigualdad del piso superior, en el extremo del ala derecha del claustro.

Ignoramos qué fue de la antigua sala y cuál su localización, donde, en su día, se recuperó de sus achaques, el rey Jaime I, agotado y enfermo, de regreso de la conquista de Murcia, de paso por Teruel. Los religiosos, complacidos,  dejaron constancia de aquel episodio haciendo pintar minuciosamente todo el proceso de su restauración, en las paredes de la habitación, con instantes sucesivos en que el febril monarca, según propia confesión, recibe una visión de San Luis, quien, sobre los remedios prestados por la piadosa botica conventual, acaba por propiciar una cura completa a tan noble paciente. El monarca, agradecido, fundaría una capilla donde diariamente se celebraran misas en agradecimiento a San Luis, rey de Francia que hacía tres años había sido canonizado y a quien el rey profesaba profunda devoción.